
Una carta abierta a mi familia:
SOY FARMACODEPENDIENTE, NECESITO AYUDA
NO me resuelvan mis problemas, esto sólo ocasiona que les pierda el respeto a ustedes y a mí mismo.
NO me sermoneen, moralicen, regañen, culpen o discutan, aunque esté en actividad o sobrio, puede que se sientan mejor, pero sólo empeoran la situación.
NO acepten mis promesas, la naturaleza de mi enfermedad no me permite cumplirlas, aunque realmente lo quiera yo hacer, en este momento las promesas son mi manera de posponer el sufrimiento; y no sigan cambiando acuerdos, si acordamos algo, mantengase firmes.
NO pierdan su compostura conmigo, los destruirá a ustedes y cualquier posibilidad de que me ayuden.
NO dejen que su ansiedad por mí los haga hacer lo que yo debería hacer por mi mismo.
NO crean todo lo que les digo, con frecuencia, yo tampoco se la verdad ni se decirla.
NO me encubran o traten de que no sufra las consecuencias de mi adicción, puede reducir las crisis, pero empeorará mi enfermedad.
SOBRE todo, no huyan de la realidad como lo hago yo. La farmacodependencia, mi enfermedad, empeorará conforme siga.
EMPIECEN a entender, a aprender y a planear el camino para la recuperación; encuentren “FAMILIAS ANONIMAS”, estos grupos existen para ayudar a las familias en estas situaciones.
NECESITO Ayuda, de un doctor especializado, de un sicólogo, de un consejero y de personas como yo en un grupo de autoayuda, que se han rehabilitado de un problema de drogas, y sobre todo de un “PODER SUPERIOR” a mi.
SOY FARMACODEPENDIENTE
Los doce pasos que debe seguir la familia
HEMOS ENCONTRADO QUE EL ÉXITO DE ESTE PROGRAMA SE DETERMINA POR O BIEN QUE ACEPTEMOS Y APLIQUEMOS ESTOS PASOS SUGERIDOS
ADMITIMOS que eramos impotentes ante las drogas y las vidas de otras personas, y que nuestras vidas se habian vuelto ingobernables.
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LLEGAMOS a creer que un poder superior a nosotros podria devolvernos el sano juicio.
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TOMAMOS la decisión de entregar nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios, como lo entendimos a EL.
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HICIMOS un minucioso y sincero inventario moral de nosotros mismos.
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ADMITIMOS ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas.
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ESTUVIMOS enteramente dispuestos a que Dios eliminase todos estos defectos de caracter.
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HUMILDEMENTE le pedimos eliminase estos defectos.
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HICIMOS una lista de todas las personas a quienes habiamos danado y estuvimos dispuestos a enmendarlo con todas ellas.
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